El Ministro británico de Relaciones Exteriores opina sobre el desarme nuclear y la no proliferación (23/09/2009)
Esta semana, el Presidente Barack Obama presidirá una cumbre del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas en la que se abordará el desarme nuclear y la no proliferación. Se trata de uno de los asuntos de mayor importancia crítica a los que nos enfrentamos. Si obramos con acierto, conseguiremos el aumento de la seguridad internacional, allanaremos el camino hacia un mundo sin armas nucleares y mejoraremos el acceso a una fuente de energía asequible, segura y fiable, lo cual es vital para responder al cambio climático. Si nos equivocamos, nos enfrentamos a la propagación de las armas nucleares y a la escalofriante posibilidad de que material nuclear caiga en manos de terroristas.
Los ministros del E3+3 (Alemania, Francia y el Reino Unido más China, los Estados Unidos y la Federación de Rusia) también se reunirán antes de las conversaciones con Irán del 1 de octubre. Este último país ha manifestado que únicamente desea hacer valer sus derechos en el marco del Tratado sobre la no proliferación de las armas nucleares, pero su negativa a desvelar íntegramente sus actividades nucleares anteriores ha causado una honda inquietud en la comunidad internacional. Irán no es víctima de la parcialidad de Occidente. El E3+3 ha formulado una propuesta muy clara y sólida. Incluso hemos ofrecido ayuda a Irán para el desarrollo de un programa nuclear civil. Desde hace mucho tiempo venimos instando a Irán a que acepte esta propuesta y ahora es el momento de que lo haga.
La Cumbre del Consejo de Seguridad de esta semana y la Conferencia de las Partes encargada del examen del Tratado sobre la no proliferación de las armas nucleares que se celebrará en mayo nos brindan la oportunidad histórica de avanzar en todos los frentes que conforman la agenda nuclear. ¿Qué es preciso que hagamos? En julio, el Primer Ministro, Gordon Brown, expuso una estrategia pormenorizada para el período inmediatamente anterior a la Conferencia encargada del examen del Tratado, y también para la etapa posterior a su celebración, con el propósito de proporcionarnos la seguridad y la prosperidad que deseamos en las décadas venideras. Existen cinco ámbitos clave.
En primer lugar, la energía nuclear puede ser una parte fundamental de la solución para el cambio climático y la seguridad en materia de energía. Un número cada vez mayor de países estudia la posibilidad de construir centrales nucleares. Es algo que acojo con satisfacción, pero necesitamos trabajar juntos a fin de elaborar mecanismos internacionales eficaces, supervisados por el Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA), que ayuden a los países a lograr los beneficios de la energía nuclear al tiempo que se reducen al máximo los riesgos de que ello conduzca a la propagación de las armas nucleares. Se han propuesto varias ideas innovadoras, entre ellas, recientemente, algunas del Reino Unido. Estamos promoviendo asimismo una innovadora relación de colaboración entre la industria, los círculos académicos y el gobierno con la finalidad de que la investigación se ocupe de los retos técnicos conexos.
En segundo lugar, debemos fortalecer los sistemas concebidos para detectar cualquier intento de dotarse de armas nucleares y es preciso que nos cercioremos de que cualquier intento en esa dirección lleve aparejadas consecuencias graves. El papel principal, a este respecto, le corresponde nuevamente al OIEA, cuyo régimen de salvaguardias de instalaciones y materiales nucleares es necesario seguir reforzando. Y a los países que intenten retirarse del Tratado sobre la no proliferación de las armas nucleares se los debe hacer responsables de cualquier violación que se cometa antes de su retirada.
Es necesario que el mundo responda con firmeza a cualquier gobierno que incumpla sus obligaciones en materia de no proliferación. Corea del Norte, incumpliendo manifiestamente las resoluciones del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, continúa efectuando pruebas de misiles y enriqueciendo uranio, y ha detonado dos artefactos nucleares, en tanto que Irán sigue enriqueciendo uranio y se niega a responder a las preguntas más difíciles sobre sus anteriores programas. Tanto Corea del Norte como Irán tienen ante sí una posibilidad clara de elección. Sus gobiernos pueden anteponer las necesidades de sus ciudadanos, unirse al conjunto de la comunidad internacional e invertir en una economía moderna que contribuirá a la creación de empleo y elevará el nivel de vida o, por el contrario, pueden optar por enfrentarse a un mayor aislamiento y a unas sanciones más severas si cabe.
En tercer lugar, las redes terroristas, como, por ejemplo, Al-Qaida, han manifestado claramente su voluntad de hacerse con armas nucleares. Reviste una importancia vital que nos aseguremos de que nunca puedan hacerlo. Para ello se precisan normas internacionales más rigurosas y que se apliquen universalmente con el objeto de proteger los materiales nucleares. En este sentido, acogemos con gran satisfacción la intención del Presidente Obama de auspiciar una cumbre sobre asuntos de seguridad nuclear en abril próximo.
En cuarto lugar, todavía hay tres países (la India, Israel y Pakistán) que no han suscrito el Tratado sobre la no proliferación de las armas nucleares. Proseguimos instando a estos tres países a que se unan como Estados no poseedores de armas nucleares. Y en Oriente Próximo apoyamos el establecimiento de una zona completamente libre de armas de destrucción masiva.
Por último, debemos crear las condiciones necesarias para la futura eliminación de todas las armas nucleares. Representará una tarea sumamente ardua pero hay signos alentadores, el más reciente de los cuales ha sido el acuerdo al que han llegado los Estados Unidos y Rusia con miras a alcanzar nuevas reducciones sustanciales de sus respectivos arsenales nucleares, que sumados representan el 95% del total mundial. Recientemente han comenzado a vislumbrarse posibilidades más prometedoras de avanzar en los tratados sobre los que descansa el desarme nuclear, que han estado estancados durante demasiado tiempo, y de nuevo vuelve a estar al alcance de la mano lograr la entrada en vigor del Tratado de prohibición completa de los ensayos nucleares y el inicio de las negociaciones sobre un tratado que prohíba la producción de material fisible para armas nucleares u otros dispositivos explosivos nucleares.
En lo tocante al Reino Unido, hemos reducido la potencia explosiva total de nuestro arsenal nuclear en un 75% desde que concluyera la Guerra Fría, nuestras ojivas nucleares no apuntan a ningún país en particular y para su lanzamiento se precisan varios días. Estamos dispuestos a participar y a actuar tan pronto como resulte útil la inclusión del arsenal del Reino Unido en una negociación más amplia. Y también llevamos a cabo una labor innovadora con Noruega en materia de conocimientos científicos sobre la verificación del desmantelamiento de ojivas que es fundamental para el avance hacia una completa eliminación. A comienzos de este mes, acogimos una reunión en Londres de expertos de alto nivel de los Estados poseedores de armas nucleares con el propósito de abordar estas difíciles cuestiones técnicas y políticas.
Tras la parálisis de los últimos diez años, en estos momentos existen motivos de peso para pensar con optimismo que podremos comenzar a transitar por un decenio de decisiones. El desarme multilateral siempre se ha visto perjudicado por la noción de que carecía de idealismo o de principios. Esta semana se nos ofrece la posibilidad de demostrar que posee ambos y de manifestar la voluntad de la comunidad internacional de dar respuesta a la totalidad de las cuestiones nucleares. Podemos reforzar nuestra seguridad común mediante el compromiso internacional y el trabajo conjunto. Esta semana brinda la oportunidad de que los dirigentes del mundo nos conduzcan por una senda más segura.
Hemos reducido la potencia explosiva total de nuestro arsenal nuclear en un 75% desde que concluyera la Guerra Fría, nuestras ojivas nucleares no apuntan a ningún país en particular y para su lanzamiento se precisan varios días.